El sudario de la momia:

Superman nuestro que estás en los cielos

SUPERMAN_R.jpg (10197 bytes)

Tengo que reconocer que Supermán nunca ha sido uno de mis superhéroes favoritos. Siempre preferí la tristeza profunda de Lobezno,la estética subyugadora de Spiderman o el decadente mundo donde pululaba Batman.Superman no me enamoraba al considerarlo un personaje más obvio,menos glamouroso,más previsible y desprovisto del malditismo y el misterio de otros superhéroes.Sin embargo,cuando lo ví encarnado en la pantalla grande por un inconmensurable Cristopher Reeve comencé a amarlo sin reparos como a un amigo que de repente te muestra todo su potencial afectivo en un momento dado y te hace que te fijes en él atentamente cuando sólo le dedicabas miradas de soslayo.

Supermán se me hizo portentoso gracias a Reeve y eso nunca podré olvidarlo.No sólo bordaba la faceta de superhombre sino que también dotaba a Clark Kent de un magnetismo y un atractivo muy destacable lleno de matices y de lecturas ambiguas aportando al personaje de la D.C una dimensión que,considero personalmente, no poseía en los comics. Las cuatro películas,desiguales en cuanto a argumento y calado,mostraban a un Cristopher Reeve entregado a su papel y desarollando grandes dosis de entusiasmo en su trabajo que traspasaba la pantalla y llegaba a la retina y a la mente del espectador. Y yo se lo agradecí enormemente como toda mi generación. Luego llegó la fatalidad, la paradoja cruel y terrible del destino, y el hombre de carne y hueso,el frágil mortal que daba vida al superhéroe se rompió el cuerpo que no la mente en una fatídica y nefasta caída de caballo que lo postró para siempre en una silla de ruedas hasta hace unas fechas en las que por fin se ha hecho luz eterna en el cosmos. Entonces supe que Christopher Reeve era un verdadero superhombre, un excepcional ser limitado por su cuerpo que lo esclavizaba a la inmovilidad mientras su mente y su cerebro se hacían veloces y prodigiosos y se lanzaban a una loable cruzada en pos de intentar recuperar el movimiento perdido en su geografía truncada. No consiguió avances espectaculares pero siempre lo ví dibujando una enorme sonrisa en su rostro radiante.Nunca se rindió, jamás claudicó a su desgracia, no se hundió en la depresión ni en la locura, en el desanimo o la abulia llegando incluso a participar en alguna que otra película. Su mensaje ha calado hondo en la sociedad, más aún que sus interpretaciones impecable del superhombre que vino de Kripton y ahora está en los cielos fundido con una energía cósmica que siempre habitó en su alma. Te recordaré siempre Supermán nuestro que estás en los cielos y tu serás mi fuerza en mis momentos de aflicción. Gracias Christopher. Los terricolas no te olvidamos

JUAN EMILIO RIOS VERA

jemiliorios@terra.es

volver a data