MAGOS DE LOS EFECTOS ESPECIALES:

 

STAN WINSTON

"El mago de California"

Daniel Fumero Jiménez -Codirector de www.tumbaAbierta.com - tumbaabierta@ya.com

articulo original en http://www.tumbaabierta.com/cripta/winston1.htm

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Definitivamente no es el mejor en su campo. Actualmente el trabajo del taller que lleva su nombre rivaliza con otros de similares características y artesanos de reconocida trayectoria.Sin embargo, existen conocidos puntos de inflexión en su trayectoria que le han llevado a convertirse en un mito dentro de la industria del cine.

Stan Winston ha tenido la gran suerte de trabajar con excelentes directores en producciones de gran presupuesto que han cambiado el modo de entender el cine. ‘Parque Jurásico’ (Steven Spielberg, 1993), ‘Aliens’ (James Cameron, 1986) o la saga ‘Terminator’ son sólo unas pocas líneas dentro de su extensísimo currículum. En un mercado donde los efectos e imágenes digitales se utilizan en la gran mayoría de producciones que llegan a las pantallas, el taller de Stan Winston avanza, en apariencia, a contracorriente especializándose en crear efectos y personajes que pueden interactuar físicamente con los actores dentro de los decorados. De este modo, complejas marionetas robóticas y detallados maquillajes de látex se presentan como ejemplos puntuales del imperio que este maquillador, nacido el 7 de abril de 1946, ha amasado a lo largo de más de 30 años de carrera. Actualmente la empresa con sede en Van Nuys, California, alberga el talento de más de un centenar de técnicos, lo que ayuda a entender el volumen de trabajo que soporta.

Graduado en Bellas Artes por la Universidad de Virginia, su primer deseo fue el de convertirse en actor, sin embargo, sus habilidades en artes plásticas lo hicieron meritorio de ser uno de los dos elegidos para formar parte de un prestigioso seminario de maquillaje para espectáculos.Su primer trabajo para el cine surgió en 1969 con una colaboración en ‘Gárgolas’, una producción para televisión ganadora de un premio Emmy, donde se encargó de transformar a muchos de los extras que se movían por el decorado además de ser uno de los ayudantes que maquilló a Bernie Casey (‘En la boca del miedo’, 1995), el actor protagonista.

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El primer contacto con las marionetas animatrónicas controladas por pequeños motores, surgió a raíz de su intervención en ‘The Wiz’ (Sidney Lumet, 1978) un musical donde Michael Jackson, gran amante del género y con quien se reuniría años más tarde, fue caracterizado como un excéntrico espantapájaros. En colaboración con el Departamento de Efectos Especiales de la Universal, Stan Winston, creó los mecanismos faciales necesarios para dar vida a una extensa horda de monos voladores. Estos hallazgos fueron perfeccionados en sucesivas producciones como ‘The exterminator’ (James Glickenhaus, 1980), ‘Muertos y enterrados’ (Gary Sherman, 1981) y ‘Heartbeeps’ (Allan Arkush, 1981). La sorprendente factura de los maquillajes robóticos de esta última le valió su primera nominación al Oscar, sin embargo la dorada estatuilla le fue justamente arrebatada por Rick Baker, maquillador con el que Winston había colaborado en el drama televisivo ‘The autobiography of Miss Jane Pittman’ (John Korty, 1974), por su excelente trabajo en la caracterización del licántropo de ‘Un hombre lobo americano en Londres’ (John Landis, 1981).

 

Recomendado por el veterano maquillador Dick Smith (‘El exorcista’, 1973), James Cameron contactó con Winston para realizar los efectos de una modesta producción sobre un ciborg asesino que había escrito en colaboración con la productora Gale Ann Hurd (‘Virus’, 1999). Pese a haber dirigido sólo una película de escasa repercusión (‘Piraña 2, los vampiros del mar’, 1981), en el currículum de Cameron destacaba su formación como director de arte y supervisor de efectos visuales en la productora New World de Roger Corman.

El aspecto visual de los efectos que deberían plasmarse en pantalla estaba muy claro por parte del joven director. Lejos de asustarse ante el poco dinero con el que contaba para realizar los bocetos que Cameron preparó sobre el aspecto de la máquina asesina, Winston lo consideró como un desafío que podría darle un empujón a su carrera. Y no se equivocó. En el metraje final no nos cansaremos de ver nunca a Arnold Schwarzennegger (‘El sexto día’, 2000) en continuo proceso de deterioro orgánico hasta convertirse en un ágil endoesqueleto asesino cuya realización fue compartida con la empresa Fantasy II Film Effects, que se encargó de la animación fotograma a fotograma de las maquetas en miniatura.

El espléndido resultado final fue recompensado con una espectacular acogida de crítica y taquilla que se tradujo en sustanciosos beneficios económicos. A raíz de esta película Winston y Cameron entablaron una lucrativa relación, tanto a nivel personal como profesional, que ha dado frutos como Digital Domain, la única empresa de efectos digitales capaz de hacer sombra a la Industrial Light & Magic de George Lucas (‘Star Wars’, 1977).

El dúo de maestros volvió a reunirse para la continuación del clásico de la ciencia ficción y el terror (‘Alien, el octavo pasajero’, 1979) que el inglés Ridley Scott había dirigido 7 años antes y que Cameron había escrito mientras esperaba conseguir la financiación para ‘Terminator’. El diseño de la criatura Alien original había generado un punto y aparte en la creación de monstruos para la pantalla; en ese momento sus creadores originales, el artista suizo H. R. Giger y el experto en animatrónicos Carlo Rambaldi, no estaban disponibles para este proyecto.

Las malas lenguas apuntan que Giger llegó a firmar un contrato con la productora para llevar a cabo los nuevos diseños de criaturas. Sin embargo, acabó abandonando el proyecto por la decepcionante ‘Poltergeist 2’ (Brian Gibson, 1986); así que nuestro dúo acabó por encargarse del rediseño de los personajes originales (facehugger, chestbuster y soldado), además de la concepción de un nuevo personaje que sería definitivo en la concepción de la nueva mitología galáctica: la Reina Alien.

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Con toda seguridad, en la actualidad, este personaje sería generado digitalmente con técnicas tridimensionales, sin embargo las posibilidades del momento se reducían al stop motion (fotograma a fotograma) que tan poco convencía a Cameron. De modo que, tras varias pruebas, se construyó una gigantesca marioneta controlada por 16 operadores.En ese momento, el Stan Winston Studio contaba con un equipo de más de 40 personas entre modeladores, marionetistas, ingenieros y maquilladores cuyo buen hacer desintegró por completo el dicho «segundas parte nunca fueron buenas».

En 1987, el austriaco protagonista de ‘Terminator’, recomendó los buenos haceres de Winston para la revisión de la criatura que otra firma de efectos especiales, la Boss Films, había preparado para ‘Depredador’ (John McTiernan, 1987). La complejidad del diseño y su mecanismo hacían impracticable su manejo en los escenarios naturales de la jungla de México.El diseño propuesto resultó ser una variación del clásico hombre disfrazado cuyo original concepto insectoide no sólo lo hacía parecer amenazador y ágil, sino que animó a cambiar el guión para adaptarlo a las posibilidades que aportaban las características del cazador. Se comenta que la idea de las mandíbulas similares a las de las hormigas fue sugerida por Cameron, que por supuesto, no deseó salir en los créditos a pesar de la importancia del hallazgo.

El perfeccionado mecanismo que desarrolló para la criatura de (‘Depredador 2’, 1990) le supuso su tercera nominación al Oscar ya que, a diferencia de la original, el extraterrestre protagonista contó con mucho más metraje sin su casco protector, mostrando un mayor número de expresiones «faciales».Lo que son las cosas que con el paso del tiempo las dos criaturas extraterrestes que han ocupado el trabajo de Winston han compartido plató en ‘Alien vs. Predator’ (2004) , después de una larga lista de encuentros en los cómics y las pantallas de ordenador.

En 1988, su debut en la dirección con ‘Pacto de sangre’ (1982) no hace sino confirmar el carácter inquieto del maquillador, quien ya había experimentado esta sensación como encargado de la segunda unidad en sus colaboraciones con James Cameron. Aunque la cinta, de escaso presupuesto, pasó sin pena ni gloria, el demonio protagonista ha quedado grabado en la retina de todos los aficionados al género.Hasta el momento, las colaboraciones con Tim Burton, el personal maestro de la ciencia ficción, para el que transformó a Johnny Depp (‘Sleepy Hollow’, 1999) en una versión actualizada de Frankenstein en ‘Eduardo manostijeras’ (1990) y al inofensivo Danny DeVito en el repulsivo Pingüino de ‘Batman vuelve’ (1992), para la que también desarrolló varias aves animatrónicas de las que dan nombre al villano del film.

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La mezcla de técnicas utilizadas para la vuelta de ‘Terminator’, revolucionó la industria del cine para siempre, y a pesar de las predicciones de la desaparición del oficio de Winston, la película no hizo sino reforzar su posición dentro del organigrama de Hollywood.

Una vez más, James Cameron planificó un gran número de efectos que debían realizarse ante las cámaras para complementar y abaratar las escenas digitales. La gran cantidad de dinero invertida en ‘Terminator 2’ (1991) se tradujo en una espectacular transformación del personaje de Arnold Schwarzenegger que supera con creces la aparecida en la entrega original. La criatura que, en ocasiones, interpretó Robert Patrick (‘La jungla 2: Alerta roja’, 1990) también precisó del arte de Winston para ser creíble. Escenas como la explosión de una granada en el cuerpo de metal líquido del T-1000 o los mercurianos impactos de bala precisaron de un experto trabajo de maquillaje para resultar creíbles. Con el tiempo, Winston ha depurado la técnica para combinar sus creaciones con el trabajo infográfico, así la tercera entrega del cyborg asesino (‘T3’, 2003) concluye con un espectacular maquillaje híbrido entre látex y píxeles.

‘A gnome called Gnorm’ (1991), absurdamente traducida al castellano como ‘Gnomo Cop’, resultó tan escasa de presupuesto y floja de guión como el anterior intento de dirección de Stan, y por lo tanto pasó a estrenarse directamente en las estanterías de los videoclubs. Sin embargo, es importante señalar la impresionante calidad de la criatura protagonista cuya factura se asemeja a la de las Tortugas ninjas mutantes que la Jim Henson Creature Shop había realizado un año antes.

Como lo fue ‘Terminator 2’, ‘Parque Jurásico’ supuso un paso de gigante para la industria cinematográfica que se convirtió, casi de inmediato, en una de las películas con más recaudación en la historia del cine. Una vez más el trabajo de Winston convivió con las emergentes técnicas digitales que recreaban dinosaurios como nunca antes se habían visto en una pantalla de cine. Sin embargo, los reptiles modelados a tamaño real han sobrevivido dos entregas más de la saga y se prevé que vuelvan por cuarta vez. Tal y como demostró en ‘Aliens’, el Stan Winston Studio era capaz de construir gigantescas marionetas animatrónicas como fue la Reina Alien. Sin embargo, en esta ocasión rompió todos los records y barreras al dar vida a un Tyranosaurio Rex a tamaño real movido por potentes motores hidráulicos, además de varios velociraptores, un Triceratops enfermo, una gran cabeza de Braquiosaurio, un Dilophosaurio y algunas criaturas que no llegaron a salir en pantalla, como la cría de Triceratops.

Aunque la maestría de Spielberg hace indistinguibles los planos donde aparecen lasWINSTON.jpg (35036 bytes) marionetas o las imágenes digitales, algunos personajes fueron enteramente responsabilidad de Winston en contra de otros, como el gallimimus, en los que sólo participaron en la fase de conceptualización y no llegaron más allá de las maquetas.

El caso del enorme Tyranosaurio no tiene precedentes en la historia del cine ya que el enorme armazón, de aproximadamente 2 toneladas y media de peso y 5 metros y medio de altura, se montó sobre una estructura parecida a la de los simuladores de vuelo, donde se podían conseguir hasta 6 ejes de rotación.A diferencia de la gran mayoría de marionetas que Winston había construido antes, el T-Rex no contenía ningún operador en su interior que pudiera manipular algún mecanismo. A cambio, su equipo desarrolló un sistema de control basado en trajes telemétricos con los que controlar mecanismos a través de los movimientos del cuerpo de los marionetistas. Toda una evolución en la técnica a golpe de talonario.

Los demás dinosaurios se crearon a partir de las técnicas habituales del estudio, como el introducir operadores dentro de los trajes o los clásicos servomotores controlados por sencillos mandos a distancias. Su trabajo con los habitantes del ‘Parque Jurásico’ le supuso su tercer Oscar en 1993. ‘El mundo perdido’ (Steven Spielberg, 1997) y ‘Parque Jurásico 3’ (Joe Johnston, 2001) sólo han multiplicado las dificultades para el estudio ya que en la primera secuela, además de mostrar más especies, una pareja de T-Rex aparecía simultáneamente en pantalla. Asimismo, el tamaño de los animatrónicos ha crecido considerablemente en ‘JP3’ con la aparición del Spinosaurio, criatura que sobrepasa en tamaño y agilidad al Rex.

El prestigio adquirido con las cintas de Spielberg le concedió el privilegio de desafiar a Rick Baker con el desarrollo de Amy, la gorila protagonista de ‘Congo’ (Frank Marshall, 1995), saliendo airoso de la experiencia, aunque sin llegar a superar la amplia experiencia acumulada por Baker en películas como ‘Greystoke’ (Hugh Hudson, 1984), ‘King Kong’ (John Guillermin, 1976) o ‘Mi amigo Joe’ (Ron Underwood, 1998). Por otra parte, el ser pionero en la participación de proyectos mixtos con efectos físicos y digitales, propició que muchos dedos lo señalaran para el proyecto que Joe Dante) preparaba sobre la guerra entre dos ejércitos de juguetes de ultra-tecnología: ‘Pequeños guerreros’ (1998).

Al contrario que en las producciones que le dieron prestigio internacional, ‘Entrevista con el vampiro’ (Neil Jordan, 1994) y ‘La isla del Doctor Moreau’ (John Frankenheimer, 1996) fueron el vehículo con el que Winston regresó a sus orígenes como maquillador.

El cortometraje de 12 minutos filmado en 1996 para ‘T2: Battle across the time’, volvió a reunir al equipo artístico y técnico del filme en el que se basaba. Rodado con técnicas de proyección tridimensional y multipantalla, se especula con que James Cameron podría haberle encargado a Winston, algo más que el maquillaje y las criaturas que aparecen en el guión llegando a dirigir varias de las secuencias de la popular atracción de los Universal Studios.

Con el talante de emular su éxito de 1983 ‘Thriller’ (John Landis), Michael Jackson resolvió rodar ‘Ghosts’ (1997), una historia corta plagada de criaturas fantasmagóricas y efectos especiales de toda clase y color. Winston llevó todo el peso de la producción dirigiendo el mismo el metraje en el que evolucionaban una mezcla de los temas ‘2Bad’, ‘Blood on the dance floor’ y ‘Ghosts’. Merece destacar la espectacular transformación de Jackson en un orondo alcalde a la cabeza de una caza de brujas.‘The Relic’ (Peter Hyams, 1997) y ‘Mandíbulas’ (Steve Miner, 1999) fueron meras repeticiones para el estudio ya acostumbrado a mezclar sus criaturas animatrónicas con otras generadas en 3D. De nuevo Steven Spielberg requirió de nuevo sus servicios para resolver toda una gama de robots que acompañaran el viaje de un ciberniño soñado por Kubrick. De este modo en’ Inteligencia artificial, 2001’ sólo tuvo que realizar aquellos armazones motorizados que cubría con latex para simular criaturas orgánicas.

Otros trabajos con poca relevancia se centran en los personajes aparecidos en ‘Darkness Fall’ (Jonathan Liebesman, 2003) y ‘Km. 666’ (Rob Schmidt, 2003). Para conocer los secretos de este mago de california, visitar su taller e incluso contactar con él, recomendamos visitar su sitio web oficial www.stanwinstonstudio.com

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