Peliculas basadas en manga |
© Marc Bernabé (Japón) marc@nipoweb.com www.nipoweb.com
Es innegable que el cómic japonés o manga tiene una influencia cada vez mayor en la industria del ocio no ya solamente japonés, sino también mundial. Desde que Osamu Tezuka, el auténtico "perpetrador" del fenómeno manga desde los años 50 a los 80, revolucionara el medio del cómic, su aceptación entre la sociedad japonesa es ya indiscutible. Todavía no se puede decir lo mismo en occidente, donde el manga es todavía visto mayormente con ojos de temor y de horror ante esta "amenaza" de, según los no iniciados, violencia y sexo llegado de oriente. Sin embargo, los tiempos van cambiando y seguro que este concepto irá desapareciendo poco a poco.
Manga (cómic) y Eiga (cine)
¿Cómo se relaciona pues el manga con la industria cinematográfica? En Japón se trata más bien de una relación de simbiosis parecida a la que el mismo manga tiene con la animación. Las interminables hordas de creadores de cómic en Japón, algunos brillantes, otros pasables, la mayoría mediocres, sirven como "cantera" para la creación de argumentos e historias de lo más interesantes y excitantes. Si estas historias tienen éxito, se suele hacer una serie o una película de animación, aunque a veces dan el salto a la gran pantalla en imagen real, que es el tema que nos ocupa ahora.
El manga, incluso en Japón, no empezó a ser reconocido como un medio "digno" hasta bien entrados los años 70 y 80. La excepción a la regla la proporciona Sazae-san, incombustible serie costumbrista de posguerra de la autora Machiko Hasegawa que tuvo su primera adaptación cinematográfica en 1948 y de la cual se realizaron 13 filmes, el último de los cuales fechado en 1975.
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Sazae-san -1948- |
Primeras adaptaciones
En los 70 se realizaron algunas adaptaciones de manga de samurais que, quizás porque precisamente no daban la sensación de estar basados en manga, podían ser adaptados sin miedo al rechazo social. Además, en esa época estaba muy en boga este tipo de películas, por lo que no es sorprendente que se crearan sagas como la de Kozure Ookami (Lone Wolf and Cub / Baby Cart), que cuenta ya con siete películas, la primera de 1972 y la última, hasta el momento, de 1996, o Ninja bugei-ch?, de 1980. También la influencia del género de serie televisiva sentai, en el que aparecen grupos de chavales uniformados con extraños y llamativos uniformes y cascos y que luchan contra todo tipo de bichos malvados (los Power Rangers son una versión occidental de estas series sentai), hizo que algún personaje televisivo saltara a la gran pantalla. Entre ellos destaca el conocido Kamen Rider, basado en un manga original de Ishinomori, y que cuenta ya con 13 películas, la primera de 1972 y la más nueva, del 2003.
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| Lone Wolf and Cub / Baby Cart |
Pero no fue hasta finales de los 70 que se empezaron a realizar películas de cine basadas en cómics no de samurais o sentai. Un buen ejemplo es, como la adaptación del popular manga de Riyoko Ikeda La rosa de Versalles (1979), que contó con una adaptación a cargo del director francés Jacques Démi rodada por entero en Francia con actores y equipo franceses pero presupuesto japonés y pensada para el público japonés, que la vería en francés subtitulada al japonés. No obstante, la empresa resultó ser un rotundo fracaso. También de esa época es la primera película de Hi no tori (Fénix, 1978) en imagen real, basada en el popular manga de Osamu Tezuka y que combinaba imagen real con animación. Esta película ha sido editada en España por Filmax en DVD.
Los patéticos 80 y primeros 90
Después de estos primeros intentos, a finales de los 80 y principios de los 90 se rodaron varias películas basadas en manga, aunque la inmensa mayoría eran auténticos pastiches creados para explotar más si cabe el filón que suponían unas buenas ventas del manga original y unas buenas cifras de audiencia de la serie de animación, según el caso. La mayoría de estas producciones contaban con presupuestos de risa y el resultado es poco menos que penoso, por lo que mejor no detenerse a analizarlas. A esta época pertenecen la mayoría de patéticas series cinematográficas de temática "chicos de instituto gamberros", como Be-bop High School (1985, 23 películas), Sh?nan bakus?-zoku (1987, 11 películas), Rokudenashi Blues (1992, 4 películas), Ky kara ore wa! (1993, 4 películas) o Junai Gumi (1995, 4 películas), la mayoría de ellas para olvidar.
Hablando de series interminables de películas, no hay que olvidarse de las casi eternas Tsuri baka nisshi (1988, 13 películas), una serie sobre un asalariado loco por la pesca, y Minami no tei (1992, 23 películas), una serie de yakuzas protagonizada por el prolífico Riki Takeuchi (Battle Royale II). Destacaremos también Tokiwa-so no seishun (1996), que aunque no está basada en un manga, describe la época en la que los creadores de manga más influyentes de la historia convivieron juntos en los apartamentos Tokiwa, en Tokio. Un film muy interesante para imaginar cómo fue esa época y ver a Osamu Tezuka, Ishinomori, Fujiko Fujio, Fujio Akatsuka y muchos más grandes nombres del cómic japonés en acción
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Kamen Rider- 1972-2002 |
Subidón de calidad y cantidad
Tendremos que esperar hasta finales de los 90 y principios del nuevo milenio para ver adaptaciones decentes y con buen presupuesto de manga. De hecho, vivimos un auténtico boom ahora que el cine japonés está más en boga que nunca: casi se puede decir que es el principio de una segunda época de oro tras la fabulosa década de los 50. Cada vez más, los directores y productores se vuelcan en el manga para tratar de encontrar buenas historias que puedan tener buenos resultados en la taquilla, como es el caso de Koroshiya Ichi (Ichi the Killer 2001), el ultra violento film del polémico Takashi Miike con muy buena acogida en el extranjero. El caso más curioso es sin duda el de Junji It, un mangaka de éxito medio que sin embargo ha visto como la mayoría de sus mangas se adaptaban a la gran pantalla. Entre ellos, la exitosa saga de terror Tomie (1999, 4 películas), la genial Uzumaki (2000), Oshikiri (2000), Shibito no koiwazurai (2001) y Kakashi (2001).
Minetar Mochizuki, el autor de la inquietante obra Dragon Head, también ha tenido suerte con el cine. Pese a no ser un autor muy prolífico, tres de sus cómics han tenido adaptaciones a la gran pantalla: Bataashi kingyo (1990), que supuso el debut del actor Tadanobu Asano, la trepidante Samehada otoko to momojiri onne (1999) y por último la superproducción Dragon Head (2003), una de las películas más caras de toda la historia del cine japonés.
También el rey del underground actual japonés, Matsumoto, vio por primera vez como dos de sus mangas se adaptaban casi simultáneamente a la gran pantalla: primeramente, la destacable Aoi Haru , e inmediatamente después el gran éxito de taquilla y crítica PingPong. El último afortunado parece ser Tsutomu Takahashi, un mangaka relativamente nuevo pero de calidad increíble que ha visto como en el año 2003 se adaptaban dos de sus cómics: Alive y Sky High, ambos de mano del director de Versus Ry hei Kitamura. Estamos ante un auténtico boom de adaptaciones cinematográficas de manga, cada vez con mayor presupuesto y calidad.
El caso occidental
Pero si lo pensamos bien y lo comparamos con el caso occidental, esto no tiene absolutamente nada de raro: míticas películas como las sagas de Superman o Batman no son más que adaptaciones de cómic americano. En Francia están las películas de Astérix y Obélix, en España, aunque es un caso reciente y todavía aislado, tenemos a Mortadelo y Filemón. Es normal que cómics de gran éxito se acaben adaptando a la gran pantalla, y Japón, si algo tiene, son posibles mangas que adaptar. Sería estúpido que no aprovechasen este increíble pozo sin fondo de historias, personajes y tendencias que es el manga. Y todavía más ahora que se cuenta con increíbles técnicas de efectos especiales que permiten "crear" en imagen real a seres y máquinas que hace pocos años habría sido imposible trasladar al celuloide.
Precisamente estas técnicas han permitido, en occidente, que ahora mismo se esté explotando de manera casi masiva el filón del cómic en Hollywood, una tendencia que se inició en el año 2000 con el éxito de X-men y se consolidó en 2002 con el taquillazo de Spiderman. Y el año 2003 ha sido insultante en este aspecto: segunda parte de X-men, Daredevil, Hulk, Punisher, Leage of Extraordinary Gentlemen. Todas estas películas son adaptaciones de populares cómics norteamericanos de súperheroes y, aunque todavía quedan varios por adaptar al celuloide, pronto se acabarán los personajes más populares o la gente se cansará de tanto súperheroe con los calzoncillos sobre los pantalones, una de dos. Parece que la solución pasa por adaptar historias sacadas igualmente de cómic pero dejando ya de lado a los súperheroes... ¿Y qué mejor que adaptar populares manga japoneses, tan de moda actualmente? No nos olvidemos tampoco del aplastante éxito de Matrix, una película que, pese a no ser una adaptación de un manga, sí bebe directamente de, entre otras, las fuentes del sol naciente...
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Crying Freeman, 1995 |
El futuro: ¿Adaptaciones de manga en Hollywood?
Aunque tradicionalmente Hollywood nunca ha mirado al manga para realizar películas (con la honrosa excepción de la destacable Crying Freeman, de 1995), ahora parece que se ha empezado a mover y, después de infundados rumores los últimos años acerca de adaptaciones de Gunnm (Alita, ángel de combate) y Mazinger Z a imagen real, parece que hay sorpresas en marcha. Entre ellas, se cuentan bombazos como versiones hollywoodienses de las míticas Dragon Ball, Akira y Evangelion, y parece ser que son más que simples rumores. Veremos qué nos depara el futuro...
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