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La entrevista que viene a continuación está extraída del libro Bajo la piel del lobo, que se está ultimando en estos postreros meses, y que narra la vida y obra de nuestro mito internacional. Fue grabada en el despacho del actor, rodeado de innumerables trofeos cinematográficos que hablan de una vida entregada al séptimo arte y a la fantasía. Me siento orgulloso de sentirme depositario de una información tan extraordinaria que aquí revelo en una pequeña porción, como adelanto al ensayo que, dentro de unos meses, estará en todas las librerías de España.

 

Ángel Gómez (A): Para empezar, ¿qué tal tu aventura en Hollywood? ¿Qué impresiones has sacado?

Paul Naschy (P): Teniendo en cuenta los premios obtenidos y el recibimiento tan caluroso que me han brindado siempre que he ido allí, no tengo más remedio que hablar bien; lo contrario sería ingrato.

 

A: Está claro que el hecho de filmar en USA viene a partir del reconocimiento que te brindan los norteamericanos.

P: En efecto. Don Glut llevaba tiempo empeñado en rodar conmigo. Al principio no sabía bien quién era. Después de insistir a lo largo de un año, ya que reconozco que no me entusiasmaban sus proyectos, noté que cada vez me iban interesando más, al nivel, incluso, de la faceta económica. Luego me dijeron que en los planes se incluía al realizador Fred Olen Ray, y que había un proyecto de revivir a Waldemar Daninsky, con lo que mi interés subió enteros.

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Naschy y una matrícula muy peculiar

A: Me imagino que te quedarías de una pieza. Después de haber enterrado tú mismo al personaje, que surja este interés desde el mismísimo Hollywood te debió sonar a sueño. Recuerdo que tú mismo me comentaste hace un par de años que Waldemar, al igual que Larry Talbot, era un personaje del pasado.

P: Sí, pero de todas formas no me extrañó. Lo encajé con naturalidad. Era un interés doble: por una parte la cuestión lucrativa; por otra el estrenarme en Hollywood como protagonista de dos filmes. Algo maravilloso. Recepciones, ruedas de prensa... y, de nuevo, multitud de fans pidiendo autógrafos, al igual que sucediera en Nueva York y en Washington. Y todo, sin intermediar ningún tipo de representantes artísticos.

 

A: Háblanos algo de las dos películas rodadas.

P: The Unliving, de Fred Olen Ray, es un sentido homenaje a todas mis películas de Waldemar, en concreto de El retorno del hombre lobo, pero en absoluto es un remake de ninguna. Usa los iconos, incluyendo a la condesa Bathory. La otra, Countess Dracula’s Orgy of Blood, de Donald Glut, es, obviamente, un filme de vampirismo clásico.

 

A: ¿Con cuál te has quedado más satisfecho?

P: Con The Unliving. Creo que es más película, más acabada. En la de Don, interpreto a un fraile franciscano, el padre Jacinto (!), de la abadía de Capistrano, que por cierto es un lugar que me trae gratos recuerdos, pues rememoro al Zorro, ya que sus aventuras transcurrían en dicha localidad. Aquí se plantea la resurrección de unas vampiras, una de las cuales es hija de Drácula, que atacan a la gente, y el padre Jacinto, una especie de Van Helsing, las combate y destruye en sus criptas, en un ambiente de corte gótico. Incluso aparece un vampiro algo semejante al de El baile de los vampiros, de Polanki.

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Ángel Gómez atento a las confidencias de Naschy

A: ¿Ambiente clásico y tono erótico, acaso?

P: Cinta clásica de ambientación, y con muchas connotaciones eróticas, sí. Transcurre en nuestros días, pero tratada con mucho esmero en conceptos góticos.

 

A: Ya que fueron rodajes alternativos, ¿los decorados fueron comunes para ambas?

P: No. Ahora no recuerdo si se ha usado algún decorado común, pero en general van por separado en ese concepto. Cada una tienen una ambientación concreta.

 

A: Háblanos algo de The Unliving, tu favorita.

P: La narración se centra en un castillo propiedad de los Daninsky y en una leyenda que refiere un tesoro oculto entre sus recónditos muros. Una maldición familiar, en realidad. Un equipo de televisión va al lugar para filmar un docudrama relacionado con estas leyendas y misterios, asesorados por expertos en parapsicología. En definitiva, imprudentemente, hallan la tumba de Waldemar entre las criptas, la profanan, le arrancan a él la cruz de plata y vuelve a la vida. Con anterioridad, se ha incluido un flashback que nos transporta al siglo XIX, en el que asistimos a una historia de amor insólita, donde una bella dama pudo acabar con la maldición. Una de las actrices que va con el equipo de rodaje se parece a la mujer del pasado, a la manera de una reencarnación, y también acabará con el yugo de la licantropía en el desenlace.

 

A: Sin duda que usa muchos elementos de tus guiones. Pero en cuestión de técnicas cinematográficas, ¿qué diferencias has encontrado a la hora de rodar, en comparación con nuestros técnicas y maneras nacionales? Los maquilladores, por ejemplo, ¿operan de distinta forma?

P: La verdad es que he notado pocas diferencias. En conceptos de maquillajes se han ajustado a nuestras formas, ya que se trataba de un homenaje, y han respetado los moldes realizados aquí. Había más gente, eso sí, y todo muy calculado y rápido. Lo veía todo como muy estudiado de antemano, sin apenas improvisación, con los decorados prestos. Con respecto a Olen Ray, entiendo que conoce bien el oficio; sabe bien lo que quiere y tiene, además, una agradable personalidad. Don Glut es igual de cortés pero más extrovertido. Notaba estas atenciones no sólo en los rodajes, también en las recepciones y ruedas de prensa. todo muy bien; no puedo decir, repito, nada negativo.

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Naschy junto al amigo y cinéfilo Juan José Aguilar

A: Supongo que los efectos especiales habrán incurrido en las vías del rendering, dejando de lado las viejas técnicas de paso de manivela y demás. ¿Es así?

P: Creo recordar que los efectos especiales iban a ser responsabilidad de la factoría de Coppola. Aquí, como en casi todas las cintas de hoy en día, todo es morphing, sin recursos a la antigua. Fred sabe latín en este terreno. Pero he de confesarte que yo, hasta que no vea los resultados finales, no puedo decir nada. Por lo que he visto en el combo (sistema de lector con monitor, en el que se puede ver lo rodado), puedo decir que me parece positivo. Tiene la película un look especial, y resulta bastante bella en conceptos de fotografía e iluminación; muy visual y plástica. Te diré que la esposa de Fred es productora de ambas cintas; ése era el nexo y así estaba de estudiado todo.

 

A: Rodabais en paralelo, alternando. ¿Día y noche, tal vez?

P: Una se rodaba de día y la otra de noche, aprovechando bien el tiempo de rodaje. Han tenido la inmensa suerte de que en Countess Dracula’s... transcurría casi toda la acción en interiores. The Unliving fue rodada con nocturnos cerrados, nada de noche americana.

 

A: The Unliving va a Cannes, según tengo entendido, pero ¿cómo se va a distribuir de manera internacional?

P: En verdad que no lo sé, ya que no me dieron explicaciones al respecto. No he tenido tanto tiempo como para saber más. Me marché y ellos seguían rodando ambas películas. Fred quiso acompañarme al aeropuerto, pero no pudo abandonar el rodaje. Pero bueno, concretando un poco, a parte de ser una grata sorpresa, para mí ha sido muy importante conocer Hollywood, el corazón del cine mundial, desde dentro, con papeles protagonistas y sin necesidad de haber solicitado nada de ellos. Me llamaron, así de sencillo, y arreglaron los contratos porque estaban muy interesados en mi concurso. Se mire como se mire, altamente fructuoso.

 

A: ¿Cómo ves tu futuro en relación al cine americano tras estas dos producciones?

P: Bueno, si la salud y la suerte acompañan, nada quita que pueda seguir interpretando allí. Igual que me han llamado, pueden reincidir. En Estados Unidos me siento muy a gusto, ya que he recibido un extraordinario trato humano.

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Naschy "amenaza" a Fred Olen Ray

A: La guinda sería que, además, convencieran estas dos películas.

P: La guinda ya está en el hecho de rodar. Lo importante es la continuidad. De nada valen los éxitos concretos si se olvidan después de ti. El éxito de determinadas cintas es agradable, pero lo más importante es tener continuidad como profesional.

 

A: Como colofón, ¿qué destacarías de toda esta aventura?

P: Llegar a Hollywood en sí. Sé que he llegado tarde, pero aun así ha sido un sueño. Tuve determinadas oportunidades con anterioridad, pero no supe aprovecharlas. Mi desorientación consiguió equivocarme. Pensé que quedándome en España podría llegar a conquistar más metas, pero erré. Mi etiqueta terrorífica me ha cortado caminos. Karloff, Lugosi, Cushing... podían vivir y sobrevivir encasillados a placer, pues la industria daba para ello; pero a mí, en mi tierra, se me ha limitado. Quizá yo mismo me encerré demasiado y perdí claridad en mis perspectivas. Ahora, sin embargo, he conseguido cumplir un sueño del que me siento orgulloso.

(Paul, diligente, se desplaza hacia un ángulo de la estancia y me muestra un libro titulado The Werewolf Versus Vampire Woman, que es una cuidada versión novelada del guión de La noche de Walpurgis, del año 1972. Una prueba más del interés norteamericano por nuestro mito nacional. Hojeo el libro y, además del peso de los años, siento en mi interior un regusto de nostalgia que sale a flote y hace sonreír a mi amigo.)

 

 

Ángel Gómez Rivero

angel.gomez@uca.es   (Villa Diodati. Septiembre.2003)

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