GODZILLA y el fuego del demonio

En un pasaje de la extraordinaria película «MOSURA TAI GOJIRA» traducida de forma salvajemente inexacta al castellano,como suele pasar con una frecuencia inusitada en estos casos, como «Godzilla contra los monstruos» cuando sólo se enfrenta a su ya mítico y clásico enemigo Mothra y a sus crías tras la muerte de ésta, un sacerdote de la isla de los Infantes denomina a la bomba atómica como «el fuego del demonio» y posteriormente como «el fuego que los dioses no hubieran aceptado». Es ese,como ya saben todos nuestros lectores, el origen de nuestro buen amigo Godzilla que no es más que un monstruo atómico surgido de las tremendas mutaciones producidas por las radiaciones emanadas por las bombas atómicas lanzadas sobre Japón. Podríamos decir que sería la versión japonesa de la vorágine virulenta de películas americanas que a partir de los años 50 abandonando a su suerte a los montruos clásicos, léase Drácula,Frankenstein, El hombre lobo, la momia,el hombre invisible y algunos otros menores,que habían sido exprimido hasta la extenuación por parte de la Universal y otros estudios cinematográficos en actuaciones impagables a cargo de otros grandes «montruos» pero de carne y hueso que se encargaban de darles vida como fueron Bela Lugosi,Boris Karloff,Cristopher Lee o Long Chaney Junior entre otros, o en vulgares imitaciones exentas de calidad y de encanto- se encargaron de abordar el tema obsesivo de la histeria y la psicosis colectiva provocada por la era atómica y que dieron como resultado filmes inolvidables como «Enigmas de otros mundos», «Vinieron del expacio exterior», o «La Humanidad en peligro» entre otros muchos y que por mor de la imitación se convirtieron en legión por aquellos años.

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Pero centrándonos ya en este título que me parece de los más atinados de la larga saga que tiene como protagonista a Godzilla, unas veces como monstruo terrible y despiadado que tiene como objetivo destruir todo lo que toca y otras convertido en redentor de la Humanidad partiéndose la cara con todo monstruo o criatura que ose poner en peligro la integridad de la población japonesa, diremos que en esta película que dirigiera en 1964 Ishiro Honda y que en español tiene el inexacto y casi rídiculo título de «Godzilla contra los monstruos» encontramos todos los ingredientes precisos para asistir a un verdadero y auténtico «Kaiju Eiga» donde Godzilla es un feroz engendro atómico como Dios manda y no ese hermano gemelo que aparece en otras películas de la saga que

parece una hermanita de la caridad.Godzilla simboliza la demencia humana llevada al límite en forma de bomba atómica, una agresión tan aberrante para la Naturaleza que ésta ha visto alterada todas sus leyes y ha parido un monstruo producto de las terribles mutaciones que ha provocado las radiaciones del plutonio. En el otro lado del ring nos encontramos con otro legendario ser como es Mothra,una polilla gigante que simboliza la belleza, la pureza de la Naturaleza, la armonía divina y el equilibrio y que actua como guardián de la Madre Natura, esa Gaia que tiene que defenderse contra las agresiones del hombre.

En este bastante cuidado film hay menos escenas intranscendentes que de costumbre, menos relleno, menos pastiche, menos acciones paralelas absurdas y casi patéticas que en otras películas. Aquí se va al grano aunque se nos haga insufrible la presencia de los ejecutivos de la empresa «Happy» que cumplen el papel de los corruptos empresarios que quieren sacar tajada de la presencia del gran huevo de Mothra arrastrado hacia la costa desde la isla de los Infantes por un terrible huracán. La muribunda Mothra ha cumplido su ciclo vital y ha dejado como descendencia un enorme huevo del que tiene que emerger sus dos hijas gemelas que le relevaran en la misión de preservar el medio ambiente, pero el huevo está en manos peligrosas ya que ha sido comprado por una empresa que lo ha convertido en un espectáculo de feria y ha construido a su alrededor todo un complejo turístico y lúdico tremendo.

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Los nativos de la «Isla de los Infantes» que es donde vive Mothra han enviado a las dos gemelas guardianas del huevo de Mothra para buscar ayuda y que pueda producirse el feliz natalicio de las hijas de la gran polilla bienhechora. Estas guardianas son una especie de hadas de reducido tamaño que mediante el poder mágico de la música consiguen adelantar el alumbramiento con la ayuda inestimable de unos periodistas que toman conciencia del desastre que sería que Godzilla destruyera el enorme huevo.

Mothra apurando sus últimas fuerzas se enfrenta a Godzilla y con su polen mortal consigue aturdirlo y retrasar su destrucción. Ese tiempo precioso es aprovechado por los nativos de la Isla de los Infantes que mediante una ceremonia mágica elevando sus cánticos al cielo consiguen adelantar la eclosión del huevo del que surgen dos larvas gemelas que

con su poderoso hilo dorado van a derrotar a la terrible criatura atómica.

Es,a mi entender, una de las más logradas películas que tienen como protagonista a Godzilla, donde los efectos especiales de Eiji Tsuburaya y de un larga nómina de colaboradores más se esmeran en obtener resultados plásticamente convincentes y donde la trama está más cuidada.

De todos modos visionando una vez más esta entrañable película y otras de su prolífica saga me sigue embargando un sentimiento de tristeza al pensar cuán escasos somos los elegidos que disfrutamos de este género tan denostado por los que sólo anhelan realismo y verosimilitud,historicismo y razón.

Siempre me llamó la atención la afirmación «Hay otros mundos pero están en éste» y nunca terminó de convencerme su redacción cargada de racionalismo y de arrogancia. Yo prefiero esta variante que me parece mucho más acertada: «Hay otros muchos mundos para escapar de éste» y La Ciencia Ficción es mi favorito.

JUAN EMILIO RIOS VERA

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