
SEGUNDO DE CHOMON Pau Roig Ros
Pese a ocupar un lugar destacado en la historia del cine de los años diez y veinte, no sólo en España sino también en Francia e Italia, la figura del cineasta de Teruel Segundo de Chomón (18711929) sigue resultando prácticamente desconocida para el gran público. Director, técnico de iluminación y de fotografía, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantástico y del cine de animación a escala mundial, Chomón fue una de las personalidades más relevantes y fascinantes de los primeros treinta años de existencia del séptimo arte y trabajó al lado de algunos de los directores europeos más importantes del período.

1. Los inicios
Sabemos pocas cosas de la adolescencia y la juventud de Segundo de Chomón. Hijo de un médico nacido en Teruel en 1871, cursó estudios secundarios y trabajó como escrivente y delineante antes de trasladarse a París a mediados de 1895, pocos meses antes de la presentación oficial del cinematógrafo Lumière. Allí se casaría con la actriz de teatro y vodevil Julienne Alexandre Mathieu (nacida el 1874), presencia ineludible después de buena parte de su obra, y vería nacer a su hijo Robert en 1897. Ese mismo año, Chomón abandona la capital francesa en mayo de 1897 para alistarse como voluntario en la guerra de España contra los Estados Unidos, y no volverá a París hasta principios de 1899. Cuando Chomón vuelve a Francia, Julienne ya ha intervenido como actriz en algunas películas y trabaja en el taller de coloreado a mano de películas fotograma a fotograma fundado por Georges Méliès en 1897. Chomón empezará a trabajar en el taller de manera casi inmediata, preludio de la que será una de sus obsesiones más grandes hasta el momento de su muerte: el cine en color. Su habilidad y dedicación le llevarán a idear poco tiempo después un revolucionario sistema de coloreado a mano conocido con el nombre de pochoir, que después, con ligeras evoluciones, sería patentado por Charles Pathé con la denominación Pathécolor.
2. España, las primeras películas
El Cinematógrafo Lumière había llegado a España, concretamente a Barcelona, el 10 de diciembre de 1896, y la primera sala permanente de la península se abriría en la misma ciudad en el año 1897. Dos de las primeras compañías cinematográficas españolas más o menos estables son la sociedad Films Barcelona (Diorama), y la sociedad Macaya y Marro, concesionaria en España de la Pathé fundada por Albert Marro y los hermanos Ramon y Ricard Baños.
A partir de 1901, Chomón realiza viajes cada vez más frecuentes a Barcelona, donde rueda las que se consideran sus primeras películas como director, diferentes vistas de las montañas de Montserrat y del Tibidabo de Barcelona. En esta ciudad Chomón conoce a Albert Marro y a los hermanos Baños, futuros productores de algunos de los filmes que rodará en los años siguientes. La primavera de 1902 Chomón abandona París y se traslada a Barcelona, donde ejerce de representante comercial de la casa Pathé y se encarga de la traducción de los rótulos franceses al castellano y del coloreado de películas. Desde ese mismo año Chomón se dedica también con gran interés a la realización de filmes con una especial predilección por los trucajes y los efectos, como Choque de trenes (1902), combinación de filmaciones de trenes reales con elaboradas maquetas, Pulgarcito (1903) o Gulliver en el país de los gigantes (1904), adaptaciónes de los populares cuentos de Charles Perrault y Jonathan Swift, respectivamente, filmes con trucos bastante avanzados para la época. El cineasta aragonés rueda también para Macaya y Marro diversos sainetes cómicos, género en el que destaca especialmente Los guapos del parque (1904), e incluso espectaculares filmes de carácter bélico, como Los sitios de Chile, dotado de maquetas y efectos pirotécnicos sobreimpresionados. En estos años, Chomón también participa activamente en espectáculos modernistas coordinados por Adrià Gual, que incorporaban el cine a otras manifestaciones artísticas en la Sala Mercè de Barcelona. Investigando las relaciones entre el cine y el teatro, Chomón experimentó en estos espectáculos las posibilidades del cine sonoro, con un grupo de actores escondidos detrás de la pantalla que ponían voz y sonido a las imágenes proyectadas. Con Eclipse de sol (1905), Chomón introduce en España el «paso de manivela», es decir, la filmación fotograma a fotograma, que permite en los intervalos de la filmación la alteración de la posición o la desaparición de los objetos situados delante la cámara. El otoño de este mismo año, 1905, Chomón vuelve a París.
![]() |
LA CASA HECHIZADA (1906) |
3. Charles Pathé, el primer magnate de la industria del cine
Charles Pathé (1863-1957) había fundado en París en 1896 la Societé Pathé Frères, que entre 1903 y 1909 se convertiría en una de las compañías cinematográficas más grandes que han existido, llegando incluso a absorber a las principales compañías de la competencia (caso de la casa Star Film de Georges Méliès, que acabaría sus días en el olvido y la pobreza). Al producir y distribuir sus propias películas para exhibirlas en salas de cine de su propiedad, Pathé sería la primera compañía cinematográfica en integrar verticalmente las tres diferentes ramas en las que se divide la industria del cine (producción, distribución y exhibición), modelo industrial que se sigue utilizando en la actualidad. La compañía francesa también fabricaba su propia película virgen a un precio muy económico y disponía de un gran estudio a Vincennes donde podían trabajar hasta cuatro directores a la vez en películas distintas. La vertiente artística de la compañía estaba a cargo de Ferdinand Zecca (1864-1947).
En su retorno a París en 1905 Chomón encontrará en la Pathé todo lo necesario para investigar y poner en práctica sus innovaciones técnicas y su pasión por la experimentación, que irán desde la filmación fotograma a fotograma, los planos zenitales y los movimientos invertidos hasta los encadenados, la utilización de los caches, las tomas de diferentes proporciones y las sobreimpresiones. La libertad que tenía Chomón en la Pathé y las excepcionales condiciones de trabajo de la compañía (empezando por el coste muy reducido de la película virgen) explican en buena parte la frenética actividad del cineasta español en diversos campos, no sólo en dos de los géneros de más éxito en la época, como son los filmes «fantasmagóricos» y las escenas de transformaciones, sino también en el terreno de la animación, con títulos como El castillo encantado (1908) y El sueño del cocinero (1909), los muñecos articulados El teatro del pequeño Bob (1908) y las sombras chinescas, apartado en el que destacan Ladrones nocturnos (1905) o La casa hechizada (1906), filme precursor de las transparencias, técnica que consiste en proyectar imágenes en una pantalla situada detrás de los actores. Como director o como operador y responsable de los efectos especiales para otros directores de la compañía, el trabajo de Chomón en la Pathé brilla especialmente en los filmes de carácter fantástico, los filmes «fantasmagóricos» (a veces también llamados «feéricos»), poblados por brujas, diablos, infiernos, dragones y cavernas, fantasmas, castillos, monstruos y pesadillas, y también en los filmes «de transformaciones», más alegres y coloristas, de ambientes y personajes más positivos, con hadas, fantasías arábigas, viajes planetarios, equilibristas orientales y apoteosis florales. Entre estos destacan especialmente La gallina de los huevos de oro (Albert Capellani, 1905), El hijo del Diablo (Charles Lucien-Lépine, 1906), Satán se divierte (1907) y El hotel eléctrico (1908), muy influenciada por un trabajo anterior del norteamericano James Stuart Blackton, The haunted hotel (1906). De unos 140 metros de duración, El hotel eléctrico es la película más conocida de Chomón, y recoge buena parte de su repertorio de trucos, muchos de los cuales continúan resultando sorprendentes hoy en día. El filme presenta a un matrimonio que llega a un revolucionario hotel en el cual todo se realiza de forma automática: las maletas van por sí solas hasta el ascensor y del ascensor hasta la habitación: pañuelos, camisas y pantalones se van colocando ordenadamente dentro del armario, los zapatos del hombre se deshacen solos y son limpiados por un cepillo dotado de vida propia; un peine peina por sí solo el cabello de la mujer (papel interpretado por la mujer de Chomón, Julienne). Las cosas empiezan a ir mal, no obstante, cuando el operario del hotel encargado de la animación de los objetos comienza a manipular los controles bajo el efecto del alcohol y el hotel se convierte en una casa de locos en el cual todos los objetos se mueven solos. El trabajo técnico de Chomón brilla también con luz propia en la monumental recreación de la pasión de Jesucristo producida por la Pathé en la misma época, La vie et la passion de Nôtre Seigneur Jesuschrist (Lucien Nonguet, 1906-1907), formada por 43 cuadros (escenas) diferentes. Chomón se encargó de todos los trucajes, con momentos muy conseguidos para la época, como la imagen de Jesús caminando por encima de las aguas, la transfiguración, la ascensión o la anunciación a los pastores, y también de la fotografía y los movimientos de cámara, consiguiendo realizar diversos travellings montando la cámara sobre ruedas de patines.
![]() |
| SATAN SE DIVIERTE (1907) |
4. Regreso a España
Chomón vuelve a Barcelona en 1909: después de trabajar en más de 150 películas, la Pathé no le renueva el contrato. La compañía francesa ha conseguido absorber a su principal competidor en el terreno del cine «fantasmagórico» y de transformaciones, Georges Méliès, y con la creación en Francia de la compañía Film DArt en 1908 los máximos responsables de la industria cinematográfica apuestan de manera decidida por acercar el nuevo arte a las clases más acomodadas y a los intelectuales de la época con adaptaciones literarias y teatrales de obras clásicas. A pesar de suponer un evidente retroceso en el terreno técnico y visual, las producciones de la Film dArt, pronto imitadas en todo el mundo, supondrán un importante paso hacia la consecución de la narratividad y de la articulación de los diferentes elementos fílmicos que dará lugar muy poco tiempo después a la aparición de los primeros largometrajes.
La industria del cine en España prácticamente no ha evolucionado desde la última vez que Chomón residió en Barcelona, y de regreso a esta ciudad encontrará muchas dificultades. El cineasta aragonés encamina así sus esfuerzos en dirección a un tipo de cine de carácter populista y castizo, basado en zarzuelas, sainetes y dramas, y con este objetivo se asocia con Joan Fuster y abre el estudio Chomón/Fuster, para el cual realizará unas veinticuatro películas en poco más de veinte meses, inscritas en los géneros más diversos. Las limitaciones económicas, técnicas y comerciales del cine español, a años luz de las posibilidades y de la libertad creativa que había conocido en la Pathé, llevarán finalmente a Chomón a abandonar Barcelona y a trasladarse a Turín en 1912, contratado por Giovanni Pastrone, director artístico de la incipiente compañía cinematográfica Itala Film.
5. Itala Film y el cine de gran espectáculo
Si bien entre 1896 y 1905 la producción italiana estaba casi exclusivamente compuesta de imágenes documentales de actualidades, a partir de 1905 la producción había entrado en una fase ascendente que duraría hasta 1918. El desarrollo del cine, de hecho, había coincidido con un momento de notable expansión de la economía italiana, hecho que explica la rápida aparición y consolidación de compañías cinematográficas. El éxito obtenido en el extranjero por las producciones históricas rodadas en Italia fue notable y provocó una verdadera avalancha de producciones ambientadas y/o inspiradas en la antigüedad romana y en la época medieval y renacentista, entre las que destacan Los últimos días de Pompeya (1908) y Nerone (1909), dirigidas por Luigi Maggi, El infierno (Francesco Bertolini y Adolfo Padovan, 1911), basada en el célebre poema de Dante, y Jerusalén liberada (Enrico Guazzoni, 1911).
Con técnicos procedentes en su mayor parte de Francia, la compañía cinematográfica Itala Film de Turín (fundada en 1908) se había consolidado en muy poco tiempo como una de las principales productoras del país, especializándose desde sus inicios en producciones espectaculares de temática generalmente histórica. La vertiente artística de la productora corría a cargo del director Giovanni Pastrone (1883-1959), responsable de algunos de los filmes más relevantes producidos en Italia en esos años, como Giordano Bruno (1908), La máscara de hierro (1909) o La caída de Troya (1910). Pastrone contratará a Chomón como operador y técnico en efectos especiales por la desorbitada cifra de mil liras al mes (los operadores más bien pagados de Italia cobraban en la época poco más de 150 liras al mes). Chomón no sólo vuelve a contar con absoluta libertad, sino que es el director de su propio equipo técnico, formado por cuatro personas, y centrado de manera específica en el trabajo de fotografía, iluminación y trucajes de las producciones de los directores de la compañía, entre los que destaca por encima de todos el propio Pastrone, máximo responsable de una de las mayores superproducciones del cine mudo italiano, Cabiria (Id., 1913-1914), filme de tres horas ambientado a finales del siglo III a.C. En Cabiria Chomón se encarga no sólo de la realización y filmación de maquetas, de los efectos de iluminación más complicados, de los efectos especiales y de las principales tareas de revelado y positivado, sinó también de los movimientos de cámara. La utilización sistemática y elaborada del llamado carrello (origen del actual travelling), es decir, la cámara en movimiento, es uno de los principales rasgos distintivos de Cabiria, que muestra así un cambio de actitud respecto a la lógica visual adoptada por el cine hasta entonces y que se traduce en lo que diversos críticos e historiadores han llamado «la conquista del espacio».
6. Los últimos años
El inicio de la Primera Guerra Mundial en mayo de 1915 afectará decisivamente el desarrollo de la industria cinematográfica italiana, y supondrá, en un período de tiempo relativamente corto, la hegemonía a escala mundial de la producción, la distribución y la exhibición norteamericana. El precio de la película cinematográfica virgen se multiplica por tres y los estudios de la Itala Film acaban convirtiéndose en hospital para atender a los heridos. En los años seguientes, una brutal crisis económica sacude la industria del cine italiano, que se traduce en una drástica reducción de la producción. Chomón, pese a todo, sigue colaborando regularmente con Giovanni Pastrone en algunas de sus producciones El fuego (1915), La guerra y el sueño de Momi (1916), Hedda Gabler (1919), e incluso trabaja por libre asociado con la productora Albertini Film (1919-1921) creada por el acróbata italiano Luciano Albertini. Desde 1923, asociado con el ingeniero suizo Ernest Zollinger, trabaja en un sistema de cine en color por bicromía alterna, que le supondrá la medalla de oro de la Exposición Internacional de Fotografía, Óptica y Cinematografía de Turín. En 1926 se incorpora a la Societé du Film en Couleurs Keller-Dorian de París para seguir investigando la posibilidad del cine en color, y a finales de los años veinte colabora en algunas producciones francesas, entre las que destacan La batalla (Edouard Emile Violet y Sessue Hayakawa, 1923), la gran superproducción Napoleón (1927) de Abel Gance o El negro que tenía el alma blanca (1926), del director español Benito Perojo, que será su último trabajo para la gran pantalla. Después de un viaje profesional a Marruecos para ensayar un nuevo procedimiento de cine en color para un film documental que se está rodando allí, Chomón caerá gravemente enfermo y morirá en París poco tiempo después, el 2 de mayo de 1929, a los 57 años de edad.
Bibliografia básica
FERNÁNDEZ CUENCA, Carlos, Segundo de Chomón (Maestro de la Fantasía y de la técnica), Madrid: Editora Nacional, 1972.
CEBOLLADA, Pascual, Segundo de Chomón, Teruel: Instituo de Estudios Turolenses, 1986.
THARRATS, Juan-Gabriel, Los 500 films de Segundo de Chomón, Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 1988.
THARRATS, Juan-Gabriel, Inolvidable Chomón, Murcia: Filmoteca Regional de Murcia, 1990.
SÁNCHEZ VIDAL, Agustín, El cine de Chomón, Zaragoza: Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, 1992.